1. Despejar y despersonalizar
Retira las fotos familiares, los objetos decorativos muy personales o poco neutros y los objetos cotidianos, sobre todo en la cocina y el baño. El visitante debe poder imaginar su propia vida en el lugar.
2. Limpiar y reparar
La vivienda debe tener un aspecto ordenado, sin objetos rotos o demasiado viejos y en perfecto estado de limpieza. Las pequeñas reparaciones (bombilla, tirador, junta) cuentan más de lo que parece.
3. Neutralizar los colores
Unas paredes blancas o de tonos suaves agrandan la sala y dejan que el visitante se proyecte. En nuestro caso práctico, unas paredes naranjas muy marcadas se repintaron de blanco.
4. Cuidar la luz
Abre las cortinas, limpia los cristales, cambia las bombillas que no combinan y añade una lámpara auxiliar en los rincones oscuros.
5. Añadir algunos detalles
Una planta, cojines, una manta, una alfombra clara: pocos elementos bien elegidos valen más que una sala cargada.
6. Cuidar el exterior
La fachada, el jardín o la terraza es lo primero que verán los visitantes: deben dar una buena impresión desde la llegada.
7. Si la vivienda está vacía
Una casa sin muebles ni decoración puede parecer sin carácter y sus pequeños defectos de diseño se magnifican. Unos pocos muebles y detalles de decoración bien elegidos ayudan a entender los volúmenes y a verse viviendo allí.
| Gesto | Efecto buscado | Esfuerzo |
|---|---|---|
| Despejar | Más espacio visible, menos distracción | Bajo |
| Limpiar / reparar | Impresión de bien cuidado | Bajo a medio |
| Repintar | Sala más clara y neutra | Medio |
| Iluminación | Ambiente cálido, buenas fotos | Bajo |
| Detalles decorativos | Una vivienda acogedora | Bajo |